El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión. Quiero empezar manifestando que es un honor tener entre nosotros a don José Luis Pardos, Embajador de España en Dinamarca y uno de los pioneros de Internet en España. Se dio la circunstancia --que supongo narrará a lo largo de su intervención-- de que cuando era Embajador de España en Canadá se desató la llamada guerra del Fletán y, como no tenía otra forma de hacer oír su voz, sino a través de un invento nuevo que se llamaba Internet, creó el primer sitio oficial de España en la red, que fue «Sí, Spain». Hoy también se da la circunstancia de que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha abierto su propia página y, curiosamente, he comprobado que no hay enlace con este «Sí, Spain» y espero que eso se arregle lo antes posible.
Además el señor Pardos pertenece al Consejo de Administración de la «Internet Society», es decir, que es el español que está en el gobierno de Internet.
Tiene la palabra don José Luis Pardos.
El señor EMBAJADOR DE ESPAÑA EN DINAMARCA Y MIEMBRO DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION DE «INTERNET SOCIETY» (Pardos Pérez): Muchas gracias, señor Presidente.
No saben ustedes con el respeto y admiración con que estoy hoy aquí. Esta Comisión es un acicate, un reto y un motivo de especial satisfacción poder comparecer ante ella.
Ayer tuve la honra de estar con el Presidente participando en Barcelona en la «Fundaciò Catalana per a la Recerca» en un ciclo sobre «Política e Internet» y pude comprobar cómo los internautas españoles están siguiendo muy de cerca los trabajos de esta Comisión especial del Senado sobre Redes Informáticas, que tan amplio ritmo de trabajo lleva y que podría denominarse, extrapolando antecedentes, «Comisión del Senado para el pueblo internauta hispánico» S.P.Q.H.I. al estilo del antiguo Senado romano S.P.Q.R.
Permítanme que en primer lugar les mencione algunos datos de cómo han resurgido y evolucionado las Redes en España, para tratar después de enfocar, en síntesis, la situación global en la que nos encontramos y sus rasgos más característicos, para no salirnos del contexto en el que nace la Internet. Se trata de analizar la evolución de un fenómeno muy reciente pero tan importante que ha llevado a la necesidad de constituir en el Senado español una Comisión de «Redes informáticas» y de repasar con ustedes cómo se han producido las Redes en España, desde las más amplias a las más pequeñas o las más recientes, con el fin de aportar alguna idea para la elaboración del Informe de esta Comisión, del que ayer nos hablaba su Presidente en Barcelona y que si entendí bien, trata de ser un Informe vinculante para el Gobierno y que va a dar, sin duda, un impulso a este tema tan nuevo y esencial. Finalmente me referiré al «producto» humano que ha producido la Internet o mejor a la sociedad en la que ha nacido este «producto» tecnológico. Y todo ello lo voy a hacer tratando de continuar aprendiendo en el diálogo con ustedes y desde mi propia profesión, aprovechando además la presencia aquí de un joven compañero del Ministerio que puede muy bien transmitir a nuestro Ministro señor Matutes el deseo antiguo y fundado de poder utilizar esta tecnología en nuestras Representaciones en el exterior.
Al empezar hablando de Redes tengo que hacer referencia a quienes crearon las primeras redes de la Internet en España y en especial también a José Barberá y a su equipo posterior, con Iñaki Martínez, Carlos Blánquez y mi joven colaborador Iñigo López Cía.
A José Barberá, padre de la Internet en España, se le debe un homenaje, que deje constancia de su aportación entre los pioneros tecnológicos de este país. Asiduo conocedor del MIT y de la vanguardia tecnológica que produjo la actual Internet, su labor es muy notable. Déjenme que les mencione el origen de estas Redes y la particular atención que les dedicó José Barberá y su equipo. Fundesco asumió la gestión del Programa IRIS, del Plan Nacional de Investigación, en 1987. El objetivo entonces era crear una red informática para la comunidad académica e investigadora, basada en estándares abiertos y que aunasen las diversas iniciativas paralelas que iban surgiendo en muchos grupos de la Universidad. En un principio las comunicaciones de IRIS se apoyaron en protocolos OSI sobre redes X.25. Pero en 1990 se vio que lo que realmente funcionaba eran los protocolos TCP/IP de la Internet, no estándares oficiales, pero sí «de facto». Al igual que otras redes de I+D, el programa IRIS «migró» a TCP/IP y a las aplicaciones de la Internet (SMTP, FTP, TELNET...). Luego vendría la HTTP, y el WWW, que disparó el crecimiento de la Internet 1993, 94. La labor de Fundesco y del equipo
que dirigió José Barberá fue crear los servicios y el modelo de RedIRIS, nombre con el que se acuñó la nueva red, lo que luego fue la primera Internet en España. La labor de Fundesco supuso el diseño de la red, la topología, los routers, etc., así como la conexión con la NSFnet, el backbone de la Internet subvencionado por la National Science Foundation (1990).
Fundesco dejó la gestión de RedIRIS en diciembre de 1993, cuando la CICYT decidió transferir los activos a una institución más cercana a la administración, como es el CSIC. Fundesco siguió desempeñando un papel relevante, no ya como gestor de la red, sino más bien en actividades basadas en el uso de la Internet y sus aplicaciones para acceder a fuentes de información. De hecho, el web de Fundesco fue uno de los primeros en España, en marzo del 94, creando nuevas aplicaciones para acceso a bases de datos tradicionales a través del interfaz www, del que también y de modo pionero se crearon los primeros servicios en la Universidad Jaume I de Castelló, gracias a la dedicación e investigación del Profesor Jordi Adell, así como el establecimiento de la primera red cívica y popular, el TINET de Tarragona, gracias al esfuerzo personal y al equipo de Manel Sanroma.
Para no salirnos de contexto, me gustaría brevemente llamar la atención de Sus Señorías sobre los grandes temas de la sociedad actual, para los que la política tradicional tantas dificultades tiene en hacerles frente.
Se trata de: 1. El cambio climático. 2. La movilidad física y cultural, y 3. La inestabilidad financiera internacional. Casi todos ellos, de un modo u otro, comienzan a estar presentes ya en nuestra vida diaria. ¿Cómo hubiera yo podido comparecer ante ustedes hoy si no hubiera afectado, aun en una pequeña parte, mi cuota de emisión de bióxido de carbono en mi viaje desde Dinamarca y Barcelona? Las consecuencias del cambio climático son tan reales como las inundaciones en Polonia, las altas temperaturas en el Sureste español o el impacto del huracán Mitch en Centroamérica.
Los supuestos mil quinientos millones de individuos que tienen hoy liquidez suficiente para poder trasladarse a otra parte del mundo, hace que en países tan racialmente definidos como los de Escandinavia y en concreto Dinamarca, tengan una notoria presencia física de las llamadas «cabezas de pelo negro» en barrios muy céntricos de la capital. Las notorias mayorías turcas en Alemania, musulmanes en Francia, los intentos de resolver con muros la emigración latinoamericana a la baja California, nuestros mismos problemas con las pateras en el Estrecho, son una realidad palpable y creciente. Finalmente, aunque más coyuntural, la inestabilidad financiera internacional afecta a países de tal solidez como el Japón y de un modo desconocido desde el final de la segunda guerra mundial.
Mi interés en citar estas situaciones es porque, en medio de todas ellas, se concibe, nace y crece la Internet. Pero aunque sean notorios hoy por sus efectos, tanto el cambio climático, la movilidad física y cultural como la inestabilidad financiera internacional, tienen ancladas sus raíces en nuestra sociedad y desde hace muchos años. Quizás sus gérmenes están aquí desde hace más de 20 ó 30 años, la época en la que surge la Internet.
Por ello, y aun consciente de que ya habrán hablado ustedes de ello en esta Comisión, permítanme que les haga una corta disección de los cuatro o cinco momentos cruciales de la Red de redes.
En los años sesenta y setenta la Internet es parte de un esquema defensivo ante posibles ataques atómicos en plena guerra fría, y como parte de la tecnología (DARPA) del Departamento de Defensa y del Pentágono de los EE. UU. En 1999 se va a cumplir el 25 aniversario de la invención de protocolo TCP/IP de Khan y Cerf. Posteriormente, la «National Science Foundation» crearía el NsfNET, momento de gran investigación y desarrollo de la Internet en torno a la Universidad y a los estudiantes. Yo tengo mi primer recuerdo del e-mail en la Cátedra del Profesor Mario Bunge en la Universidad McGill en Montreal, hacia 1983, cuando el correo electrónico iniciaba su popularidad entre profesores y estudiantes. Yo, que entonces ya tenía un ordenador portátil, es decir, transportable porque pesaba 40 kg. (Risas.), aún no conocía el correo electrónico. Esa fase de desarrollo en la universidad, del 1980 al 85, fue espectacular, los profesores universitarios canadienses y norteamericanos tuvieron correo electrónico amplia y rápidamente.
En los años ochenta se populariza el uso de estos medios electrónicos de modo que a finales de la década, hacia 1988 y 1989, se populariza la primera Red de Uso Cívico, en la ciudad de Cleveland (Ohio), que tuvo mucho éxito. Participaban ciudadanos de toda índole, jóvenes en su mayoría, y fue una red de tal popularidad que a veces había que esperar pacientemente hasta las novecientas llamadas al Cleveland FreeNet para entrar en sus diversos contenidos.
Yo viví en Canadá y en Ottawa el momento pionero del desarrollo de las primeras FreeNets del mundo, con la creación de la NCF (National Capital Free Net) el mismo año de mi llegada como Embajador, en 1992. Desde ese momento me interesó dicha Red, que conocí a través del Rector de la Universidad de Toronto, en la que habíamos presentado un Programa de «Lenguas y Culturas Iberoamericanas», precisamente financiado por la empresa Northern Telecom, que tiene en Ottawa uno de sus mayores centros de investigación.
El Director de la NCF, Dave Sutherland, que tuvo la excelente idea de poner un apartado relativo a las «Embajadas extranjeras en Ottawa» y en cuyo directorio ya estaba la francesa y la italiana, fue directamente el primer causante del programa «Sí, Spain», en el que fuimos ofreciendo, por los servicios culturales de la Embajada, toda una serie de información sobre nuestra Historia, Cultura, nuestra Constitución, las Autonomías, y cuando nos dimos cuenta, al cabo de unos meses, hacia finales del 93, teníamos ya una buena cantidad de información sobre España en la NCF, inaugurada oficialmente el día 2 de mayo del 94 por el entonces Ministro de Industria, señor Eguiagaray. La red ciudadana de la Capital federal de Canadá fue un gran éxito y yo pude celebrar con ellos tres de sus aniversarios.
Sólo el desgraciado enfrentamiento pesquero con Canadá y sus muy particulares planteamientos medioambientales
dieron la popularidad que llegó a tener, en su momento, «Sí, Spain».
Resumo brevemente la historia de su ulterior desarrollo en el www.
Tras mi estancia en San Juan de Terranova, después de devolver al Estai y a sus marineros a Galicia, y como no tenía acceso a los medios tradicionales de comunicación canadienses, porque cada vez que hablaba me hacían un «cut & paste», me encontré con que el Ministerio de Pescas de Canadá había abierto una página en el www. llena de fotos absolutamente falsas sobre nuestros pescadores. Por ello, al día siguiente, y ya con tecnología HTML, abrí un nuevo Directorio en el Programa «Sí, Spain» que bajo la denominación «Pescas» --que aún pueden ustedes consultar http://www.DocuWeb.ca/~pardos-- recogía, en lenguaje de la Internet, cada gestión oficial que yo hacía. Durante meses no pasó nada, pero al celebrar la inauguración del nuevo edificio de la Cancillería, que coincidía con el primer aniversario de «Sí, Spain», se publicó un amplio reportaje en la prensa, unos días antes de dejar yo Ottawa, dando nuestro URL y con amplios extractos de su contenido. La noticia fue tan espectacular que saltó a los Estados limítrofes de New Hampshire, Massachussets, Michigan, Rodhe Island y Nueva York. Hubo muchas entradas y tantos mensajes que junto a la Universidad de Carleton en Ottawa, la Embajada y los servicios de Redes de Fundesco, lo presentamos como modelo a la reunión del INET'96 que tuvo lugar precisamente en Montreal.
Incidentalmente quiero decir que junto con la capacidad que tiene la Internet en penetración y difusión, hay un espacio muy especial, que es la Universidad, en cuyo contexto surgió tanto el NCF como «Sí, Spain» y que como investigadora, creadora y formativa de generaciones es un estamento muy importante que hay que tener muy en cuenta en el futuro de la Internet. Por ello me satisfacía tanto ayer que el programa en Barcelona de la «Fundaciò per a la Recerca» estuviera también patrocinado por el conjunto de las 11 Universidades de Catalunya.
Pero permítanme, Señorías, que haga una disgresión. Yo no soy político, a lo más soy un profesional de las relaciones internacionales o de la Política Exterior, utilizando todo lo que he podido las instrucciones de mis superiores para sacar el máximo en mi venta de España o en el marketing --si se me permite esta expresión-- de nuestro país. Quiero hacer pues unas reflexiones antes de entrar en el análisis de las Redes cívicas en España, en relación con unas políticas nuevas o alternativas, con amplia visión y horizontes en medio de estos grandes temas globales que destaqué al inicio, y que están flotando en el ambiente en el que nace y se desarrolla la Internet. Pueden ustedes considerarlas utópicas (que no serían más que «la verdad del mañana» o «una verdad a medias»), pero en todo caso su concepto, algo más elaborado, está en el editorial del mes de octubre de los cuadernos «Point de vue» editados por «Le Monde Diplomatique».
El juego político está construido hoy en día por los partidos, los sindicatos y últimamente por las Asociaciones No Gubernamentales que tienen un papel importante porque se las oye, a veces se las teme y en consecuencia tienen también poder. Los partidos políticos son generalistas y tienen --afortunada o desgraciadamente-- que tratar de resolver todos los temas, desde el medio ambiente a la salud, tráfico, carreteras, seguridad... en definitiva la vida, en su conjunto. A su vez, los partidos políticos son locales, es decir, su acción se reduce al ámbito territorial del Estado, aunque cada día surgen más y mejores uniones internacionales. Por el contrario las Asociaciones, en general, son monotemáticas. Unas se dedican al medio ambiente, como «Green Peace» o el «WWFund», otras a los Derechos Humanos como «Amnesty International», otras a la Sanidad como «Médicos sin Fronteras» o «Medicus Mundi», otras al paro como la A.C. francesa y no son locales sino globales. Actúan aquí, en Nicaragua o en Camboya. Los tres pilares, pues, de la política, partidos, sindicatos y asociaciones están en el centro de este momento tan trascendental que estamos viviendo de fin del siglo y de milenio.
Todo este reto la inteligencia del ser humano lo va a superar. Esa es mi esperanza y por eso estoy aquí.
Las redes cívicas, en España, tienen su inicio en torno a los años 94 y 95. Desde Ottawa mantuve los primeros contactos con la Generalidad Catalana, a finales de los 94. Hubo un momento que en Catalunya empezaron a surgir los primeros movimientos de redes cívicas y recuerdo muy bien a una Organización No-Gubernamental PANGEA con la que tuvimos muy pioneros contactos desde Ottawa. Pero sin duda una de las primeras redes Cívicas en España es TINET que surge en Tarragona casi a la vez que «Sí, Spain» en 1995. Se promovió por gente joven, que un día aparecieron en Las Ramblas de Tarragona, pusieron unos puestos y anunciaron conexiones gratis a la Internet y en poco tiempo tuvieron miles de miembros. Han tenido ayudas cívicas y populares pero también de la Autoridad portuaria de Tarragona, de la Diputación y del Ayuntamiento, con lo que se ha montado una eficaz red de comunicación electrónica ciudadana cuyo tercer aniversario acabamos de celebrar el pasado 14 de noviembre. Es preciso también citar al Villaweb de Barcelona y cómo no, a la experiencia del Gaztenet de Barakaldo. Pero hoy en día hacer una BBS está casi pasado de moda, aunque sigue siendo un excelente modo de comunicación electrónica ciudadana.
El segundo ejemplo de Redes Cívicas que hay que citar en España, es el de Villena. El Infoville es un programa de la Unión Europea que ustedes conocen de sobra, en el que está Turin, el Estado Libre de Sajonia y, entre otras, las ciudades de Horsens y Naestved en Dinamarca, pero tiene una concepción distinta. Así como otras redes han surgido espontáneamente, la decisión de la Generalidad Valenciana fue la de modernizar la Administración y en esta modernización hay un Subsecretario, don José Emilio Cervera, que crea el modelo y escoge a Villena, un precioso pueblo fronterizo del uso lingüístico del valenciano, al borde de la vecindad con Murcia y muy cercano a la ciudad de Cieza, una de las últimas experiencias en redes ciudadanas. Yo he visitado varias veces Villena, acompañando a periodistas de Estados Unidos y Profesores de la Universidad de Harvard, he estado con el Alcalde quien es hoy uno de los mayores defensores de un proyecto que ha conseguido primeras páginas en el «Wall Street Journal» y en el «Financial Times», que lo han considerado como un
ejemplo. Sin embargo, es preciso señalar que las experiencias «de arriba a abajo» tienen el problema de la continuidad en la comprensión y desarrollo de la red ciudadana cuando existen ritmos y variables distintos a los pretendidos inicialmente por las autoridades.
Habría que llegar a una combinación de movimientos populares, tipo Tinet, junto a un apoyo amplio y flexible de la Administración y siempre con un marco Universitario. Este es el trípode de apoyo al que yo quería llegar y permítanme Señorías, que les cite la última experiencia que conozco bien en redes ciudades en España que se está produciendo en la ciudad de Cieza, en Murcia.
Ciez@net es todavía un proyecto, sólo desde hace menos de un año, pero se conjugan en él las instituciones de enseñanza, el Ayuntamiento, las Cajas de Ahorro, el Gobierno de la Región Autónoma de Murcia, que han comenzado a apoyar un movimiento iniciado especialmente desde las Escuelas, «de abajo arriba» y que ha sido capaz de impulsar la creación de una Comisión de Coordinación de Ciez@net en donde están representados los partidos, los sindicatos, las fuerzas económicas de la ciudad, las pequeñas empresas, y en donde se quiere trabajar por Consenso mayoritario que es, entre otras cosas, como se ha creado la Internet. Baste recordar el modo de trabajo del Internet Engineering Task Force (IETF). Mi opinión personal es que el tema no funciona con la agilidad que debería, quizás porque los ritmos de los diversos componentes del proyecto no han ido a la misma velocidad. La única experiencia personal que puedo traer aquí hoy es que si se consiguiera involucrar en estas redes ciudadanas a la base popular que más interesa y que son los estudiantes de Primaria, de los catorce a los veinte años, los de los Institutos de Enseñanza Media y naturalmente a los Universitarios, junto a los servicios municipales, más necesitados que nunca de modernización, y los Gobiernos Regionales, se podría avanzar más aprisa y quizás con más éxito en un modelo flexible que se va perfilando cada día más. El Informe de esta Comisión podría ser un elemento dinamizador por los Alcaldes españoles, para los gobiernos autonómicos, las Universidades y estos grupos docentes y discentes que están muy en la base de las mayorías de las Redes cívicas de comunicación electrónica.
Yo no tengo recetas mágicas, tengo sólo intuiciones y de alguna de ellas, especialmente en el terreno de los «pros y los contras» debo hacer ahora una mención específica. Se trata de algún aspecto negativo de la Internet. En pleno verano, el último día de agosto y publicado en las primeras páginas del 1 de septiembre de los mejores diarios mundiales, se desveló el informe de la Carnegie Mellon University de Pittsburgh, por valor de 1,5 millones de dólares, y encargado por las empresas más importantes del sector: Appel computer, AT&T Research, Bell Atlantic, Intel Corp, Hellwet Packard, Lotus, NSF, Nippon TT, Panasonic Technologies... etcétera cuyas conclusiones plantean serios cuestionamientos a la Internet, aún por comprobar con mayor amplitud.
Permítanme, Señorías, que haga otra última digresión sobre este extremo, quizás de interés para el Informe de esta Comisión.
Mi impresión es que no conocemos más que la punta del iceberg del fenómeno de la Internet que se va generalizando en los últimos años. No conocemos su impacto social, ni el económico, ni siquiera el político.
Desconocemos cómo gestionarlo. En el Consejo de dirección de la «Internet Society» tenemos muy serios problemas con los dominios y más aún en cómo desgajarlos de la Administración Norteamericana. Por otra parte, hay unas libertades tan nuevas en la Internet que no sabemos cómo manejarlas. Es bueno, por tanto, que en este período surjan reflexiones y cosas, en un sistema de transformación social --como reiteraba ayer el Senador González Pons en Barcelona-- pero cuyas consecuencias no podemos ni siquiera prever. Si el informe de la Carnegie Mellon University dice que a un nivel bajo de uso de la Internet, en determinados momentos y en algunas edades hay dependencia, cierto aislamiento --los efectos sicológicos son mucho más difíciles de juzgar-- son temas muy serios que hay que tener en cuenta, para corregir y en todo caso considerar cómo se pueden evitar. Quizá haya ya pistas. Por ejemplo, y sin ir más lejos, en la red internacional «non-profit» desde la que mantenemos «Sí, Spain» y en la que trabajamos unas quince personas, desde diez ciudades, cuatro países y dos continentes, nos conocemos personalmente casi la mayoría y nos hemos distribuido nuestro trabajo de modo espontáneo y voluntario. Es evidente, y lo hemos comprobado, que no funciona igual una red en la que se conocen algunos actores que una red en la que no nos conocemos.
Aún a fuer de ser considerado machacón, deseo reiterarles una vez más que estamos en un momento en el que es cada vez más necesario el informe que se proponen ustedes hacer. Es muy posible que sea un informe también pionero y a lo mejor tiene esa visión de «la verdad de mañana» o de la verdad que se está produciendo todavía «a medias» pero en donde la palabra y el concepto de la Utopía es muchas veces esencial.
Me interesa hacer una reflexión también sobre qué tipo de prototipo sale de la Internet o la produce y la difunde. La Revista «Wired» publicó un espléndido artículo en agosto pasado bajo el título «El ciudadano digital» cuyas líneas generales querría repasar ahora junto a ustedes añadiendo algunos datos más.
En términos generales, las personas que trabajan en torno a la Internet tienen ciertas dosis de Optimismo y creen que ante los retos globales la inteligencia humana puede superarlos. A su vez, poseen un alto grado de tolerancia intercultural y una excelente mentalidad cívica, estando drásticamente comprometidos con el cambio que tenemos ya entre las manos.
Yo me permitiría añadir unos datos más: y es que se aprende a trabajar en equipo, existiendo una actitud de permanente educación y aprendizaje y estando abiertos a una evolución progresiva. Hoy en día en absoluto pienso lo mismo sobre la Internet que lo que pensaba en el 94, cuando hacíamos «Sí, Spain».
Voy a terminar como lo hacía Aurelio Peccei, en el Informe al Club de Roma en 1978, «Aprender, horizontes sin límite». Si se está en esta actitud de aprendizaje, podremos avanzar, no sé a qué ritmo aunque tengo la intuición de que van a ser ritmos distintos a los que conocíamos.
Ustedes lo
han comprobado en esta Comisión, que inició sus trabajos en marzo y no sé cuántas son ya las comparecencias que ha tenido, así como la atracción que está despertando.
Me gustaría, pues, poder acabar esta exposición del modo más práctico posible y tratando de transmitirles lo que hemos aprendido en Ciez@net:
porque aún siendo una experiencia muy reciente, pequeña y muy joven quizás sea útil exponerla ante esta Comisión. Al iniciar Ciez@net hicimos un análisis a finales del pasado año en el que veíamos la necesidad de dar los siguientes pasos: En primer lugar, informar a los ciudadanos de lo que se estaba proyectando, para pasar inmediatamente a la formación, pero empezar por la formación de los formadores, es decir, de los Profesores. Cieza tiene unas instituciones de educación de gran calidad y quizás de las mejores de la Región Autónoma de Murcia. A continuación, la educación. Educación primaria, educación secundaria, educación en y del pueblo. El próximo objetivo del proyecto deberían ser los servicios del Ayuntamiento. Yo he comprobado en ciudades como Silkeborg o Naestved en Dinamarca, la existencia de unas salas, casi del tamaño de ésta, con ordenadores alrededor en la que los empleados municipales pasan diariamente más de una hora de aprendizaje. Igual se hace en las Bibliotecas. Se trata, por tanto y repito de un proceso de información, formación, educación, especial atención a los servicios municipales así como también a los colectivos de disminuidos físicos y síquicos para los que tiene un valor incalculable estas redes, no sólo para su reinserción social sino en la posibilidad de encontrar empleos juveniles. También sería útil que trajeran a esta Comisión a la ONCE para que les contara, si no lo han hecho ya, la enorme actividad que desarrollan en las redes.
Los servicios a la Pequeña y Mediana empresa deben también ser un objetivo prioritario para fomentar el comercio. En el Infoville de Villena se ha hecho de una manera espectacular: Se han vendido zapatos hasta en Australia, pero no sé bien si esto es lo que necesitan los pequeños municipios o es más bien incentivar la creación de empresas, o cómo se puede ayudar a las existentes... etcétera. No hay que olvidar tampoco los servicios lúdicos en las redes cívicas: Desde ver una película, oír música o el deporte. Todos ellos son servicios que se pueden ir incorporando a estas redes ciudadanas. Pero para el firme apoyo de estas redes, se necesita un buen trípode que las sustente. A mi entender el primero es el mundo de la educación, la Universidad, las escuelas primarias y las secundarias. Vuelvo a recordar que Internet ha surgido de la Universidad y que todo lo que sea vincularla al elemento investigador supone darle toda la prioridad que debe tener esa actitud de permanente educación que es esencial en las redes cívicas. El otro punto de apoyo son sin dudarlo las asociaciones, y junto a ellos los servicios municipales. El tercer pie de trípode es el Gobierno de la Nación y también los Gobiernos autónomos, más aún en estas épocas de tan necesaria descentralización.
Por cierto, deseo pedirles perdón por haberles pedido tener este equipo para conectarnos a la Internet y no haberlo hecho. Si lo desean sus Señorías y hay lugar a lo largo del turno de preguntas podemos acceder al proyecto de la Embajada «on line» de España en Dinamarca, o bien podría mostrarles algún directorio de «Sí, Spain».
Les pido excusas si me he pasado del tiempo y les agradezco mucho su atención. Muchas gracias.