Para empezar, es conveniente explicar el témino "Infopista" o "Infovía", que siguiendo la terminología en vigor utilizada para el tráfico automovilista, rápido, a veces gratuito y siempre más cómodo podría ser el mejor término que en castellano pueda definir lo que los anglosajones han consagrado ya como Highway of information y los franceses acaban de acuñar, muy recientemente, como Inforoute.
Hecha esta aclaración, baste añadir que la más popular de todas las infovías, la Internet, no es más que un INTERnational NETwork de autovías para transportar y conducir toda clase de información desde y hasta cualquier punto del planeta, a alta velocidad, con gran seguridad en su recepción, cada vez a menor costo y en muchos casos casi totalmente gratuita, mediante la utilización de los sistemas electrónicos de comunicación que proporcionan los ordenadores.
Una de estas infovías, existente desde hace unos 20 años y cuyos orígenes y prometedor futuro describía yo en un artículo en El País el pasado año ("La autopista de la información", El País, 3 de mayo de 1994), ha tenido un crecimiento exponencial y una espectacular popularidad en los últimos seis meses, desde el momento en que ha hecho posible transmitir y acceder a textos, imágenes, vídeos y sonido, utilizando el sistema WWW (World Wide Web) o red mundial de información.
El Web, enormemente popular ya y cuyo futuro nos deparará inesperadas e impensables sorpresas, a muy corto plazo, es la manera más fácil y sencilla de conectarse de un lugar a otro del planeta, en pocos segundos, y acceder a centenares de miles de bases de datos o páginas en hipertexto (Http), muy reciente tecnología inventada y desarrollada por el CERN en Ginebra, que ha revolucionado ya, en menos de un año, el sistema mundial de comunicaciones y en cierto modo, muchas de las formas y modos de trabajo, a todos los niveles y en todas las esferas de la actividad humana.
Baste como dato de su importancia la afirmación de Le Monde Diplomatique en su última edición de junio, cuando refiriéndose a la Internet lo califica como el media de los 2000 y le asegura "un desarrollo irreversible al proporcionar a sus millones de usuarios la experiencia y la conciencia del impacto global, cultural, económico y social, sobrepasando los media clásicos hasta ahora y ofreciendo cada día menores costes y una gama de servicios cada vez más rica".
Añadamos que todo ello se produce a velocidades hasta ahora desconocidas, en la ya vertiginosa espiral exponencial con que se desarrollan las actuales tecnologías de la información. Es casi un lugar común comentar que "dos meses en Internet equivalen a 12 meses en el calenduario gregoriano".
La reciente decisión de Telefónica de España de hacer accesible a siete millones de hogares, para finales del presente año, la posibilidad de conectarse a Internet, que acaba ya de abrirse al mundo empresarial, es uno de los mejores signos de que los españoles estamos entrando, por una vez y sin retraso, en lo que realmente es uno de los mayores logros del tercer milenio: podernos comunicar sin barreras, rápidamente y de modo asequible, tanto económica como tecnológicamente.
Estamos, pues, ya ante una auténtica Infovía, de amplia utilización, con un horizonte enormenente prometedor y que ha revolucionado, en el tiempo récord de unos meses, el mundo del trabajo y ¡cómo no!... hasta algunos de los tradicionales modos de actuación de la diplomacia española, desde hace sólo unos tres o cuatro meses, precisamente ante el reto que nos ofreció "la guerra del fletán" desarrollada por Canadá contra la Unión Europea.
Y como para muestra baste un botón, ahí va el mío, desde la Embajada de España en Canadá, en donde motivados por la visita, en mayo de 1994, del Ministro de Industria, Juan Manuel Eguiagaray, ultimamos los detalles para ofrecerle una presentación de la participación de nuestra Embajada en un sistema libre de información electrónica, el National Capital Freenet, en la ciudad de Ottawa y en la región de la capital federal canadiense, pero con acceso directo a y desde Internet, lo que nos permitía ya entonces poner nuestra base de datos, Sí, Spain, que construímos durante un largo año en nuestra cancillería, a disposición de todo el mundo, a través de un sencillo Telnet al NCF.
Con el desarrollo pionero en Canadá de las telecomunicaciones, la llegada del Web y de las tecnologías hipertexto nos hizo reflexionar sobre la posibilidad de utilizarlo, como medio de difusión de la información española frente a la tendenciosa desinformación canadiense, en los momentos más críticos del conflicto provocado por el Gobierno de Ottawa, durante la confrontación pesquera en las aguas internacionales de los grandes bancos del Atlántico Norte.
El resultado fue igualmente espectacular.
A los cinco días del apresamiento del Estai, en San Juan de Terranova, la Embajada colocó en su página Sí, Spain en hipertexto, que reproducía la base de datos existente en NCF, un apartado especial dedicado a la "Pesca" lo que, entre otros factores, nos ha dado, hasta el momento, un acceso superior a los 100.000 usuarios de nuestro programa de información y documentación, desde más de 65 países y aunque parezca contradictorio, la designación como uno de los mejores Web Cultural sites en Canadá, junto a la cadena de televisión CBC TV-Montreal, el National Ballet of Canada, la Virtual Bookstore y la cadena oficial de TV canadiense CBC.
Ello nos ha motivado para, además de convertirnos en la primera Embajada en todo el mundo que ha situado su propia página informativa en Internet (ahora lo están haciendo los ingleses, y acaban de ingresar las Embajadas de Australia, Canadá, Israel y Francia, desde sus respectivas Cancillerías en Washington DC) ofrecer y prestar un servicio internacional de información sobre España tan actual, como demuestra el hecho de poder leer la prensa catalana, Avui, El Periódico de Catalunya o La Vanguardia, en algunos casos especialmente desde este hemisferio, seis horas antes que el ciudadano medio español tenga el diario en sus manos.
Pero volviendo a la utilidad del Web en la acción exterior del Estado, nuestra colocación de Internet nos permitió además, frente a los infundios y falsedades que se ofrecían en los media tradicionales canadienses, de muy difícil acceso, exponer nuestras tesis legales y medioambientales y frente a las deform aciones de la información contenida en la página del Web del propio departamento federal de Pescas y Océanos, la Embajada incluyó toda una relación de hechos, documentos fotográficos, puntualizaciones, opiniones y posiciones oficiales del Gobierno español, ofrecidas al mundo en general, tan sólo con acceder a nuestra página: http://www.DocuWeb.ca/SiSpain y entrar en uno de los directorios, el relativo a "Pesca", lo que puede Vd. hacer ahora, si dispone tan sólo de un ordenador, de un modem y de una conexión a Internet.
Hágalo y comprobará, en la práctica, las ventajas del Web en Internet, que sin duda se está conviurtiendo en el media por antonomasia del tercer milenio, como una insuperable autovía de comunicación y difusión de la información, lo que es, sin duda, el primer pilar de la diplomacia, para poder luego negociar y en todo caso representar, trípode que todavía constituye la carrera y la actividad diplomática tradicionales.